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Captura de pantalla del film Baraka de Ron Fricke”“

Encendamos una pequeña luz interior

ESPACIO DIDÁCTICO

Por Noel Méndez Budia
Área de cine de la EMAV

“Cómo puede haber risa y placer cuando el mundo entero está ardiendo? Cuando estás sumido en la oscuridad, acaso no pedirás una lámpara?” — Dhammapada

Empezamos la temporada y querría dedicar estas líneas a hacer unas breves reflexiones. Aunque habitualmente en este espacio nos dedicamos a la didáctica y a la reflexión técnica sobre la luz, lo dejaremos para un poquito más adelante. Simplemente porque es importante parar, respirar, entender qué dirección hemos tomado, hacia dónde nos dirigimos. Muchos de nosotros volvemos al trabajo, y enseguida estaremos inmersos en la problemática rutina diaria, con el piloto automático puesto, expuestos al estrés, a las prisas, a la tensión de las relaciones con los demás, a la consecución de objetivos tanto externos como internos.

Por eso es tan importante parar. Porque salir de la rutina de nuestra vida nos da la posibilidad de reencontrarnos con nosotros mismos, con ese ser íntimo que no es su trabajo, o las exigencias externas o internas y lo que considera problemas. Ese ser que no es la ropa que lleva ni el coche que conduce, ni por supuesto el trabajo que realiza. Esa preciosa potencialidad que somos, tejida en un mar de causalidades e interconexiones que nos hacen tan únicos y que al mismo tiempo es nuestro sello como seres humanos. Seres que pueden superar sus automatismos, su reactividad. Seres que pueden reenfocarse, sonreír, encender una luz en cada actividad que realizan. Y esto no requiere de grandes esfuerzos espirituales, tampoco de una gran acumulación de conocimientos. Más bien requiere que seamos atentos, porque hagamos lo que hagamos, estemos iluminando en ese proyecto soñado, o grabando para ese programa que ya hemos aburrido tras años de trabajo, va a ser nuestra actitud la que haga que las cosas cambien. Porque la manera más fácil de cambiar el mundo es empezar cambiando lo que consideras tu mundo. O acaso no vives tu realidad como si fuera la realidad en mayúsculas. Para nuestra mente todo contacto, imaginario o no, es real. Puesto que entendemos el mundo desde la mente y el ego, esa entidad autocentrada que tiene millones de años de evolución y que es un impulso continuo, una acumulación de recuerdos, de experiencias del pasado.

Como dice un viejo aforismo budista de más de dos mil trescientos años de antigüedad: “Lo que somos hoy proviene de nuestros pensamientos de ayer, y nuestros pensamientos de hoy construirán nuestra vida mañana.” Así que nuestro mañana empieza ahora mismo, en este mismo momento que sucederá a otro momento en una cadencia continua. Por qué no empezar con una sonrisa en vez de conectarse al piloto automático de las exigencias y la reactividad. Todos nos creemos el centro del mundo, así parece nuestra disposición biológica natural, pero qué extraño es que ese centro del mundo sea más o menos parecido para los 7.229.916.048 de habitantes del mundo (aunque es un cálculo aproximado). Ese ser humano vivo, cambiante, en continuo movimiento, que sufre, que tiene miedo, que destruye, pero que también ama, comprende y crea. En eso todos somos iguales. Así que encendamos las luces interiores y exteriores, con respeto, prudencia y comprensión, respiremos profundamente y comencemos a andar esta nueva temporada.

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