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La tendencia es utilizar el dron como sustituto de los sistemas que hasta ahora se estaban utilizando en rodajes.

El audiovisual ya no se entiende sin el uso de drones para las tomas aéreas

Los drones ocupan cada vez más el lugar de grúas o helicópteros en la captación de imágenes desde arriba por su versatilidad, agilidad y costes

Desde hace unos años el uso de drones se está implantando de manera generalizada en muchos ámbitos. Podemos encontrar estas pequeñas aeronaves manejadas por control remoto, haciendo múltiples tareas que facilitan sobremanera los trabajos que requieren de la captación de imágenes aéreas como, por ejemplo, en salvamento, prevención de incendios, análisis del terreno, elaboración de mapas, etc. Además, su uso en espectáculos, como las carreras de drones, ya son un divertimento que mueve a muchas personas.

Las ventajas principales de los drones están en la agilidad, la versatilidad y los costes. Juanan Platas, piloto RPA y postproducción en Pepperpotts, afirma que el uso de drones ha permitido abaratar costes: “Hasta ahora, captar este tipo de imágenes, requería una planificación e infraestructura tecnológica bastante costosa que solo se podían realizar mediante helicóptero, con un gran coste económico, o con grúas o sistemas semifijos que simulaban tomas semiaéreas”. Y añade que, gracias a los drones, “se ha podido democratizar el uso de planos aéreos que hasta ahora estaban restringidos a grandes producciones publicitarias o a la industria del cine sin mermar por ello la calidad final de los planos”.

Drones en el audiovisual

El pasado mes de marzo tuvo lugar The Drone Show en Barcelona, un encuentro de dos días donde múltiples empresas de diferentes ámbitos y sectores hicieron eco de la importancia creciente de esta nueva tecnología aplicada en sus servicios. La importancia de los drones en el medio audiovisual se constata en la proliferación de empresas que ofrecen servicios de grabación de imágenes con este tipo de aeronave no tripulada, como Octocamvision, Dronair o Pepperpotts, que trabajan el ámbito de la televisión, el cine o la publicidad. “Dronair lleva casi cuatro años en el sector y, originariamente, el uso de drones, era algo muy desconocido en el ámbito audiovisual, pero ahora nos encontramos con que cada vez más productoras, para cubrir ciertos eventos, quieren imágenes captadas este tipo de tecnología”, declara Javier Carmona, Project Manager de Dronair y piloto RPA.

Los equipos que más se utilizan en este ámbito son, en el 80% de los casos, un servicio con cámaras DSLR como la GH4 o también los llamados ready to fly, como, por ejemplo, los de la marca DJI, Inspire o Phantom, ya que son muy económicos. “El problema de estos equipos es que la calidad de la imagen es muy pobre”, añade el especialista de Dronair. Los profesionales que optan por tener una buena calidad de imagen, con buenos sensores y ópticas, equipos realmente válidos para televisión, publicidad o cine, requieren un tipo de dron que pueda cargar con el peso de una cámara DSLR, Alexa o Red, que están entre 1,5 y 6 kg. “Nosotros trabajamos con aparatos bastante grandes y, aunque levanten peso, nos dan autonomía para rodar durante 12 minutos aproximadamente, lo que nos permite hacer tomas de planos completos”, comenta Javier Carmona. Además, el uso de estabilizadores de imagen casi garantiza que la imagen quedará exenta de vibraciones no deseadas provocadas por ráfagas de viento o movimientos bruscos del propio aparato que pueden acabar afectando a la óptica de la cámara. En rodaje lo ideal es que asista como mínimo un operador de cámara y un piloto RPA licenciado y con experiencia. En el caso de la empresa Dronair, dependiendo de las exigencias del proyecto, también acompaña un ingeniero por si pudiera haber algún tipo de contratiempo con el dron. “Es importante que acompañe el operador de cámara para hablar el mismo lenguaje que el director de fotografía y cosas concretas de set up de cámara”, señala.

«Cada vez más productoras quieren imágenes captadas por un dron»

Formación y licencias

Para manejar un dron no es necesario tener una formación específica, cualquiera puede hacerse con los mandos de esta aeronave comandada desde tierra. Ahora bien, para dedicarse profesionalmente a ello y obtener un beneficio económico por la actividad, sí, y es necesario estar certificado como piloto profesional por AESA, la Agencia Española de Seguridad Aérea. “El porqué es garantizar a quien contrata que esa persona está capacitada para la realización de dichos trabajos, y también para emular un mercado muy joven, con mucho futuro y en plena expansión”, declara Juanan Platas. Los cursos para obtener el Certificado Oficial de Piloto de Dron (RPA) están cada vez más ofertados y demandados. Hay múltiples escuelas en Barcelona que permiten sacarse el curso básico por un precio que oscila entre los 800 y los 1200 euros, y se permite hacer de manera presencial u online. Se divide en una parte teórica de unas 60 horas y una parte práctica de 10, aunque varía dependiendo del curso y de la escuela que lo ofrezca.

La normativa vigente prohíbe el vuelo de drones cerca de las inmediaciones de aeropuertos, en aglomeraciones de gente y núcleos urbanos. No cumplir con la normativa puede suponer una multa de hasta 180.000 euros, tanto para el operador del dron como para la compañía que lo contrata. “Lo primero que hacemos es valorar la ubicación y decirle al cliente de entrada si ese trabajo se puede realizar o no”, sostiene Javier Carmona. En el caso de que se deban captar tomas en zonas con aglomeraciones de gente, el protocolo a seguir de Dronair es hacerlas desde una sector perimetral que no pone en riesgo la seguridad de las personas. Además, añade que, cuando el dron está volando a 40 o 50 metros sobre la tierra, es muy difícil notar la diferencia, por el ángulo de altura, entre estar justo encima de lo que se capta o a unos kilómetros de distancia.

Desarrollo

En cuanto al desarrollo de la tecnología, lo que sigue es “ofrecer soluciones personalizadas, cada vez más potentes, estables y seguras, en las que poder montar equipos de alto rendimiento; y, por otro lado, está el desarrollo de equipos all-inone, donde las cámaras ya van incorporadas en el dron, pero con una evolución, tanto de los drones como de las cámaras, para poder ofrecer mejores resultados”, apunta Juanan Platas. Y, en cuanto a las prácticas aplicadas en el audiovisual, tenderá cada vez más a que “en las producciones, tanto de series como de cine o televisión, se usen, no solo para la captación de imágenes aéreas, sino también (como ya se están usando) como sustitutos de las grúas, steadycam o para seguimiento de vehículos”, señala Javier Carmona. Es decir, que la tendencia es sustituir muchos métodos que hasta ahora se estaban utilizando y que van a suponer un ahorro de costes para las producciones por el hecho de poder desarrollar múltiples sistemas de grabación en uno.

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