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Limpieza del sensor

Limpieza del sensor

A muchos operadores y usuarios les produce miedo atreverse a tocar la pieza más cara de cualquier cámara, el sensor. Pero en realidad haciéndolo de manera razonable y sin entrar en grandes detalles, se puede llegar a mantener una limpieza del sensor adecuada sin meter la pata. 

La limpieza del sensor de una cámara digital

Es conveniente comenzar por capturar una imagen para poder testar la limpieza que vamos a realizar del dispositivo. Para capturar esa imagen, es importante usar una óptica que tenga una distancia focal tendiente hacia el teleobjetivo, ya que nos va a facilitar el desenfoque cuando lo necesitemos. Lo ideal si estamos trabajando tanto en Super 35 como en full frame, sería usar como mínimo un 85 milímetros.

A partir de aquí podemos hacer dos cosas. Por un lado podemos establecer el foco a infinito para filmar una carta de blanco, o una carta de gris, uniformemente iluminada que ocupe todo el encuadre. Por otro lado, si estamos en exteriores establecer directamente el foco en la distancia mínima y rodar un cielo que esté completamente uniforme azul y despejado. Lo ideal es cerrar el diafragma a valores entre f/16 y f/22, para que se detecte cualquier mota de polvo posible en el sensor y capturar un fotograma de esa imagen en cámara.

Una vez que tenemos el fotograma específico por separado, vamos a acentuar lo máximo posible el contraste del fotograma.

herramienta del visor electronico

Los filtros del sensor

Es importante aclarar que no es habitual que el usuario llegue limpiar la superficie del sensor por su propia cuenta. Existe un conjunto de filtros en la parte delantera del sensor, que normalmente no atraen el polvo fácilmente, ni permiten su fácil acceso. 

Tenemos entre ellos, un filtro de infrarrojos que limita la cantidad de luz infrarroja que entra finalmente en el sensor. Tenemos también un filtro de paso bajo. Este filtro sirve cuando hay pequeñas zonas con una cantidad de detalle muy alto, pero demasiado lejos para que el sensor pueda identificarlo correctamente. Cuando tenemos esas altas frecuencias que los sensores no son capaces de delimitar, lo que hace el sensor es una interpolación, es decir, inventarse cosas en la imagen, lo que provoca el efecto rejilla y el efecto moiré. En resumen, estos filtros reducen ligeramente la resolución para conseguir que no tengamos ese tipo de artefactos en la imagen. Es cierto que es posible corregir estos problemas, sobretodo los de moiré y de efecto rejilla, con software de posproducción. Por eso hay una serie de fabricantes que no están incluyendo en sus cámaras el filtro de paso bajo y el resultado es una imagen con mayor nitidez. Corregir esto en una imagen, está bien, pero con 24, 25, 30, 100, 125 imágenes por segundo, esto es inviable y no se puede hacer a día de hoy. Por lo tanto, el filtro de paso bajo es necesario en cualquier cámara de imagen en movimiento.

El tercer filtro, es el filtro Bayer RGB. Las cámaras que son de sensor único, no ven color. Los sensores, sólo detectan intensidad de luz, de manera que colocamos un filtro que delante de cada píxel, establece uno de los tres canales básicos de color. La distribución que está adaptada por el sistema visual humano, prioriza sobre todo el verde. Siempre hay doble información del verde, luego el rojo y el azul, de manera que en un filtro Bayer RGB, también lo hace y a partir del solapamiento de información de todos los píxeles, se hace una interpolación y se genera el color final de la imagen.

Es por esto que cuando vemos la superficie de lo que parece ser el sensor, no estamos viendo en ningún caso la superficie del sensor. Estamos viendo el conjunto de elementos que hay delante del sensor. Es muy poco probable que vayamos a introducir polvo o que vamos a fastidiar el sensor propiamente dicho, pero eso no quiere decir que no tengamos que tener cuidado al hacer este proceso y realizar estas operaciones.

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