Insatisfacción creativa de los directores de cine

ESPACIO DIDÁCTICO

Por Noel Méndez Budia
Área de cine de la EMAV

Tengo un buen amigo, con el que suelo quedar para pasear por la montaña. Durante el paseo hablamos mucho, sobre todo de cine. Compartimos pasión por Andrei Tarkovski, Sam Peckimpah, Stanley Kubrick, Lars Von Trier… directores con filmografías muy diferentes entre sí, pero creo que con algunas similitudes. Genios narradores, apasionados y tormentosos. Su cine brilla con derecho propio.

Nos encanta hablar de las anécdotas de sus rodajes y de sus personalidades. Si hay algo que me llama la atención sobre ellos es su insatisfacción como creadores y como la luz de sus films es alimentada por la oscuridad de sus pasiones y sufrimientos. No existe luz sin oscuridad y son un buen ejemplo. Tarkovski realizaba un cine espiritual y tremendamente perfeccionista. Era obsesivo con los detalles. Debido a numerosos problemas tuvo que rodar tres veces Stalker, despidiendo y culpando a parte del equipo de sus propios errores, haciéndola cada vez más pura y desnuda de artificios. Tarkovsky era un artista por encima de todo, nuncasatisfecho con su trabajo previo, siempre en movimiento. Nunca hizo concesiones, aunque ello le conllevase a no estrenar sus films durante años o a ser distribuido con muy pocas copias lo que le obligaba a él y a su equipo a malvivir con un sueldo bajo.

Sam Peckimpah, nieto de un jefe indio realizó un cine violento y desolador, una huida a través de la violencia que descubrió los ejes podridos sobre los que giraban los cimientos de la sociedad norteamericana. Renovó el género del western, decía “No me interesa el mito; sólo me interesa la verdad. Y el mito del Oeste se encuentra en la explotación de la gente que iba a conseguir tierra. Si se quiere hacer una película sobre el Oeste hay que hacerla sobre esta gente que iba y tenía tierra. Y que robaron y mataron a los ´malditos` indios”. Peckimpah se suma a la lista de directores apasionados y obsesivos.

En este grupo brilla con luz propia Stanley Kubrick repetía las tomas hasta quedasen perfectas, aunque eso significase llevar a los actores hasta sus límites físicos y psicológicos, la secuencia de la mesa de billar en Eyes Wide Shut con Tom Cruise y Sydney Pollack duró más de 3 semanas en rodarse. En el film de Barry Lindon después de emplear una semana en rodar una escena con miles de velas no dudo eliminarla del metraje al no gustarle. Controlaba los detalles y el set al milímetro.

Y qué decir de Lars Von Trier, uno de los creadores contemporáneos más importantes y egocéntricos. Con una creatividad única, carece de una estética que haga reconocible su cine, abandera una gran libertad creativa y cada filme es un salto mortal. Una muestra de su ego, en 1991 “Europa” recibió el Premio del Jurado (ex-aequo). Lars Von trier no contento con este premio ya que pensaba que merecía el de mejor film (que recibió ‘Barton Fink’ de los Cohen) dedicó estas palabras: “Europa ha sido producida, pensada y dirigida como una obra maestra… Gracias al enano por este premio” y por enano se refería a Roman Polanski que presidia el jurado. Lars Von Trier compartía con Sam Peckimpah su afición al alcohol y las drogas. Una botella diaria de vodka lo ayudaba entrar a un “mundo paralelo” necesario para la creación.

“Inútil es la palabra de un filósofo que no cura ningún sufrimiento del hombre. De la misma forma que una medicina es inútil si no cura las enfermedades del cuerpo, una filosofía igualmente lo es si no extirpa el sufrimiento de la mente” Epicuro

Me pregunto al ver sus obras y sus procederes si podrían haber creado obras así sin una tremenda y pesada insatisfacción. En un mundo marcado por el ego, la pasión y las metas el sufrimiento es inevitable. Lo increíble de estos autores es su capacidad para convertirlo en obras de arte. En las mentes de estos grandes creadores podemos ver nuestros propios reflejos. Acostumbrados a la instrumentalidad en las relaciones y situaciones, a la búsqueda de status, y la prolongación del placer. Construimos imágenes sobre lo que somos y sobre nuestras relaciones con los demás. Intentamos fi jarlas. Pero ni nosotros, ni las situaciones, ni las relaciones son esencias metidas en frascos. Diariamente nuestros afectos y emociones varían. Tememos perder, intentamos fi jarlo todo pero es una tarea imposible porque todo cambia, el cambio es el deleite de la naturaleza. Cuantas más ideas preconcebidas construimos sobre nosotros mismos y sobre las personas y las situaciones que queremos vivir más grietas e insatisfacciones encontramos y más vamos a perder. Si en algún momento podemos ser conscientes de esto es bonito traer a la mente las palabras de Marco Aurelio: “La única riqueza que conservarás para siempre es la riqueza que has obsequiado”. Así que obsequiemos todo lo posible a los demás.

By | 2018-06-14T14:11:18+00:00 junio 14th, 2018|Categories: Espacio didáctico|