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Explorar el cine con una mirada propia

ECIB es la única escuela en Cataluña con estudios en todas las disciplinas cinematográficas: ficción, documental y animación

La Escuela de Cine de Barcelona, más conocida como ECIB, es fruto de la evolución de diversas escuelas audiovisuales, lo que le ha permitido ser una de las escuelas con la oferta académica más amplia de la ciudad, además, de la única que contiene en su programa de estudios todas las disciplinas cinematográficas posibles, esto es, ficción, documental y animación. Al ser un centro vinculado a la Universidad de Vic/Universidad Central de Cataluña, pueden expedir títulos universitarios y todas las materias están planificadas en créditos ECTS.

En el barrio de l’Eixample de Barcelona, se encuentra ECIB, una escuela de cine que opta por que los alumnos desarrollen sus capacidades libremente, dándoles las herramientas básicas del cine y dejándoles explorar a través de su propia mirada. El origen de la escuela se remonta a los años 90 con el Centro de Estudios MICROBERT. Unos años más tarde se abrió la escuela de animación 9zeros, fusionándose, finalmente, en la actual ECIB. Hoy por hoy, cuenta con una oferta académica amplia, un equipo docente formado por más de 40 especialistas y una visión del cine muy particular.

Amplia oferta académica

El curso que estructura todo el plan de estudios es el Diploma en Dirección y se corresponde con el más demandado de todos. Tiene una duración de tres años e intenta dar una visión global e integral de la dirección cinematográfica. Ofertan cursos y diplomaturas más específicas en Dirección de Fotografía, y otros más puntuales que son anuales, como Máster en Montaje, Guión o Sonido. También cuentan con másters y postgrados en Documental, y toda la parte de Animación 2D, 3D y stop motion. La oferta es extensa y abarca todas las competencias de los estudios cinematográficos, incluyendo un Curso de Interpretación. Pere Alberó, profesor y director académico de ECIB, comenta que lo que intentan hacer en la escuela es que los diversos departamentos confluyan y trabajen conjuntamente. “La idea es que todas las competencias se vaya interrelacionando y que entre los alumnos de diferentes cursos se ayuden para sacar los proyectos adelante”, sostiene. Los grupos con los que trabajan son reducidos, ya que creen más en la calidad que en la cantidad. “En clases reducidas, los alumnos están más concentrados, el profesor trabaja mejor, y eso se traslada a los ejercicios”, comenta el director académico. El método de evaluación es continua, pero cada vez tienden a ser más estrictos con el nivel de los ejercicios de los alumnos. “Cada vez somos más estrictos en la evaluación y creemos que es conveniente serlo para que los alumnos cumplan con unos mínimos”, apunta.

Instalaciones

Las instalaciones se dividen en tres espacios multidisciplinares que componen un total de 1200 m2. Cuentan con dos platós con chroma y material técnico de iluminación, dos platós de stop motion para la realización de ejercicios de animación, estudio de sonido con mesa de mezclas profesional y sala de doblaje, aulas de montaje con IMACs, sala de postproducción digital, taller con herramientas para el trabajo sobre decorados, diversas aulas de teoría y de dibujo, etc. Además, cuentan con un equipo propio de iluminación y cámaras de cine y HD, y todo lo necesario para desarrollar los diferentes ejercicios y cortometrajes que requiere el plan de estudios, así como los proyectos libres de los alumnos.

ECIB intenta equilibrar la teoría y la práctica

De la reflexión a la práctica

ECIB “intenta equilibrar la teoría y la práctica”. Pere Alberó hace hincapié en que actualmente se tiene la concepción general de qué hacer cine es muy sencillo. Si bien es cierto que el uso de las cámaras que permiten la grabación de vídeo se ha extendido en los últimos años al público no formado, no cualquiera puede hacer cine. “Lo que marca la diferencia de calidad no es tanto la facilidad de hacer películas como que alguien sepa por qué las hace, desde dónde y con qué idea”, comenta el director académico. Por ello, cree que la reflexión es la base de la profesionalización. “Es fundamental tener un peso reflexivo que incluye conocer el cine”, añade. Conocer el contexto social de la historia cinematográfica y de las artes en general, es clave para entender que el cine se extiende mucho más allá. Pere Alberó cree fervientemente que cuando se está reflexionando o viendo películas, ya se está haciendo cine. “En la escuela la teoría y la práctica están muy unidas: no se sabe dónde empieza una y dónde acaba la otra”, apunta. Muchas de las asignaturas son eminentemente prácticas, con escenas que hay que resolver o técnicas de luz que condicionan los planos, pero le otorgan mucha importancia a esa parte teórica que la acompaña. Además, el director académico señala que hay que trabajar para acabar con el miedo al fracaso en los cortometrajes de los alumnos, ya que le otorgan demasiada importancia a los mismos: “El momento de la escuela es momento de experimentar, de probar cosas, de dejarse ir”.

Concepción cinematográfica

La escuela aborda todo el cine en su totalidad, pero sí que intenta, a través de las personalidades del panorama cinematográfico que invitan, como Eugene Green, Nicolas Philibert o Victor Erice, atraer a un tipo de alumno más interesado en un cine independiente o cine de autor que consideran una de las salidas más realistas en este país. “El cine que podemos plantearnos hacer en España es más de personas con nombre y apellidos, con unas historias personales, con un presupuesto bajo”, destaca Pere Alberó, y añade que hay que buscar la parte más creativa y personal en el cine. Muchos alumnos llegan a las escuelas queriendo ser grandes directores y la realidad es que están abocados al desempeño de otros trabajos que no pasan por la dirección. Por ello, desde ECIB se apuesta por el cambio de roles dentro de las dinámicas educativas para que los alumnos salgan sabiendo desarrollar múltiples oficios. Lo que intentan es formar a profesionales versátiles y multidisciplinares. “La escuela es fundamental para estructurar conocimientos, pero es malo si adoctrinan en un tipo de cine. Lo esencial es que se den herramientas para que los alumnos las utilicen como crean convenientes”, sostiene. Una escuela que aboga por la libertad de los alumnos y que cree “absolutamente en la trascendencia del cine”.

El momento de la escuela es para experimentar, probar cosas, dejarse ir

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