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El vídeo interactivo realizado para el centenario de Heparin

El vídeo interactivo

Esta innovadora técnica audiovisual entremezcla y enaltece los conceptos de espectador y usuario, convertidos en protagonistas activos de la historia

Para poder precisar la vasta definición contenida en el término “vídeo interactivo” entrevistamos a Pierre Gobin, el director comercial de Nov25Films, una compañía audiovisual creativa, ubicada en Barcelona, que trabaja con el vídeo interactivo desde hace aproximadamente cuatro años, conformada también por el director de sonido, Pablo Martín, y el director audiovisual, Pepe Furment. El vídeo interactivo constituye una tendencia en auge y no sin razón: son cuasi infinitas las posibilidades provistas vía aquellas técnicas.

Pierre nos explica que: “Lo que diferencia el vídeo interactivo del denominado ‘pasivo’ se asienta en la línea narrativa que el usuario decide tomar a través de las diferentes interfaces propuestas en el propio vídeo. En efecto, tratamos aquí la personalización de un contenido para las marcas; la adaptación de un lenguaje cercano y adaptado a los usuarios”. De forma que el vídeo interactivo marca una etapa más en la evolución experimental y efectiva del espectador en la esfera audiovisual. Con este tipo de plataformas, el usuario puede llevar a cabo acciones y decisiones que influyen directamente en el transcurso de la historia. Puede comprar o detallar información de un ítem sin salir del vídeo en el que se presenta el elemento, también podría arrastrar objetos sobre la pantalla, etc.

«Lo que más nos interesa no es tanto el formato del vídeo, sino la historia que deseamos narrar»

La interactividad posee múltiples funcionalidades que se adecuan a los distintos casos. Cada vídeo podría contener diferentes clips; así como al finalizarse uno de ellos, podríamos definir una configuración que lo detenga hasta nueva orden, lo reproduzca en bucle o nos dirija a otro en particular, por ejemplo. Existe la posibilidad de que incorporemos capas interactivas en las que cada elemento se dedicaría a efectuar determinadas acciones editables, se enseñaría con una apariencia y un comportamiento personalizados, por ejemplo. Además, podríamos influir en el tipo de portada o pantalla presentadas durante la carga de un vídeo; siendo éstas: una barra de progreso, una animación en sí o un símbolo o elemento geométrico animados, entre otros. En fin, parecería que solamente la imaginación podría constituir un límite a todas las contingencias facilitadas por la tecnología de los vídeos interactivos.

Las plataformas Interlude y PlayFilm

Con respecto a las primeras aplicaciones del vídeo interactivo y de sus concernientes experiencias, Pierre Gobin nos relata el caso representativo de Nov25Films: “En nuestro caso, trabajamos con diferentes plataformas y técnicas, específicamente con ‘Interlude’ –una plataforma de vídeo interactivo israelí-americana– que conocimos en Barcelona y con la que descubrimos podernos aventurar más allá de las barreras tecnológicas. Efectivamente, con dicha plataforma, pudimos crear contenidos que integraríamos nosotros mismos en un ‘árbol interactivo’, o en otros términos, en la estructura característica con la que se diseña, concibe y monta un proyecto de vídeo interactivo”. De esta manera, cualquier individuo o grupo de personas interesado en trabajar con este tipo de vídeo tendría que encontrar la plataforma o programa que más cómodo y adecuado le resulte –teniendo en cuenta que algunos son online y otros offline, o descargable. Otro aspecto principal a tomar en cuenta, en palabras del director comercial de Nov25Films: “En cuanto el vídeo está hecho, algunas plataformas lo publican directamente en línea y no brindan la posibilidad de que sea descargado y almacenado en su ordenador a posteriori –entendiéndose aquí también que no todas funcionan de esta manera–”. Es el caso, por ejemplo, de ‘Interlude’ y de ‘PlayFilm’ –otra reconocida empresa de programas de vídeos interactivos nacida en Valencia– que no facilitan la descarga de los productos in-house, sino que sólo serán accesibles online e integrados directamente a la(s) página(s) de interés.

Antes de emprender un proyecto interactivo

Si bien el vídeo interactivo se aplica a distintos ámbitos y se presenta bajo diversas facetas, en general, es importante saber, antes de iniciar un proyecto audiovisual, si éste será interactivo o no. No obstante, también podríamos trabajar sobre vídeos ya creados e integrarlos después a un contenido interactivo. Pierre Gobin nos argumenta lo siguiente: “Realizamos vídeos interactivos en los que está claro y resulta primordial concebirlos en base a su carácter interactivo. Tal fue el caso para un tráiler de un minifilm que habíamos hecho en el que los usuarios podrían establecer desde qué punto de vista asistir a la bajada de una pendiente en bici –esto es: desde la visión del casco, de la del manubrio o de la de la rueda trasera– donde fue necesario prever la instalación de tres cámaras en cada sitio durante la filmación”. Agrega: “Si bien es verdad que esto resulte ya interesante sobre una bici, también y sobre todo, lo es teniendo en cuenta la línea narrativa de una historia que podríamos ir descubriendo desde la perspectiva de uno u otro protagonista en particular.”

«Con el vídeo interactivo podemos proponerle al usuario una paleta de elecciones asociadas a distintas acciones o secuencias de interés»

Virtudes aún no (o poco) explotadas

El vídeo interactivo le permite al espectador adherir y sentirse parte de la historia al poder influir en su desarrollo. A su vez, cada espectador obtendrá una visión personalizada de esa historia ya que la visualizará desde su propio punto de vista. Alineado a estas características, Pierre nos recuerda y vuelve a trazar la eclosión, de cara al público, de estas técnicas innovadoras. “Los vídeos interactivos se dieron a conocer en el momento en el que hubo un gran boom el año pasado en el New York Times, cuando se estrenó el reportaje sobre los refugiados sirios, en formato vídeo 360º, y que ganaría el León de Oro del Festival de Cannes. Varios fueron los que se concentraron en este tipo de filmación y en la realidad virtual, sin embargo, el vídeo interactivo sigue siendo un área en la que recién nos empezamos a aventurar y que ofrece una multitud de funcionalidades, de nuevos formatos y de innovaciones muy interesantes. Particularmente, en lo que respecta a la narrativa que nos puede ofrecer muchísimas posibilidades”, destaca Pierre.

En este sentido y aportándonos una visión más extensa del vídeo interactivo, añade: “Lo que más nos interesa no es tanto el formato del vídeo, sino la historia que deseamos narrar. Al final, lo que el usuario más anhela es oír relatos; no lo estimula tanto el hecho de entrar a una sala en la que pueda girar la cabeza y mirar a la derecha, cuando la acción ocurre, en definitiva, a la izquierda. Y he aquí el aspecto que me marca en mayor medida: con el vídeo interactivo podemos proponerle al usuario una paleta de elecciones asociadas a distintas acciones o secuencias de interés”. Empleando el formato adecuado, no sólo podríamos generar experiencias memorables sino sobre todo adecuarlas de forma única a las necesidades de los espectadores.

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