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montar ceferino

¿Cómo montar un ceferino?

Comenzamos esta nueva serie de vídeo tutoriales con Julio Gómez, profesor en distintas escuelas audiovisuales, pro audiovisual trainer de profesionales y beta tester en cine digital.

En este primer vídeo tutorial aprenderás con Julio a montar, utilizar y transportar correctamente un ceferino o c-stand. Aunque este sea un soporte básico en cualquier rodaje, no todo el mundo sabe montarlo y usarlo correctamente, y es que cada una de sus partes tiene un uso específico y, utilizarlo correctamente, te ahorrará tiempo y problemas durante tus proyectos.

Una de las herramientas más elementales que se utilizan en cualquier rodaje con iluminación es un tipo de trípode básico denominado C-Stand o Century en otros países en honor a su primer fabricante y, en España porque somos así, llamado «ceferino».

Un ceferino consta de cuatro partes principales: La base, el trípode propiamente dicho, la espada y las rótulas. Comencemos hablando de las bases.

Bases de un ceferino

Hay diferentes mecanismos de apertura según quien sea el fabricante del ceferino. Los sistemas más comunes se corresponden con los ceferinos de Matthews, Avenger y CUPO. Cada uno tiene un mecanismo patentado ligeramente distinto. En nuestro caso, hablaremos del de Avenger, que es el que tenéis disponible en Avisual.

Hay dos clases de bases posibles en Avenger; la araña o tortuga, que se separa por completo del trípode, y la deslizante, que no se puede separar pero que permite deslizar la pata más grande hacia arriba para sentar el ceferino sobre superficie de altura o de firme irregulares. Usando por ejemplo un cajón de cámara o rodando en un descampado a las 4 de la mañana con una tartera.

Si estamos trabajando sobre una superficie lisa o uniforme como la habitual en un plató o en cualquier interior (que no hayan construido Pepe otera y Otilio) es más cómodo y práctico usar la base de tortuga porque nos permite realizar la apertura sin cargar con el trípode sobre nuestros hombros, e incluso podemos colocarla en su posición antes de montar el trípode sobre ella.

En ambos casos, el mecanismo de apertura es el mismo; con las patas alineadas dejamos la central sin tocar. La pata superior la abrimos siempre en el sentido de las agujas del reloj, desde el punto de vista del eléctrico, hasta que notemos un bloqueo. Y luego actuamos a la inversa con la pata inferior; la abrimos en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta notar el bloqueo. Si lo hiciéramos al revés, no se bloquean las patas y el centro de gravedad no quedaría bien ajustado.

Los ceferinos se deben apilar siempre colocando las patas más grandes en paralelo y las más pequeñas a la derecha y las medianas a la izquierda. De nuevo, desde el punto de vista del eléctrico. La pata más grande es la que debe soportar siempre el mayor peso, de modo que si la fuente de iluminación tiende a ser más pesada en uno de sus extremos, que es lo que suele ocurrir, esto debe situarse sobre la vertical de esa pata. Para ayudarnos a colocar la fuente podemos colocar nuestra pierna sobre dicha pata o bien, emplear sacos de arena para compensar cualquier desequilibrio.

Cuerpo del trípode

A continuación vamos a detenernos en todo aquello que está situado sobre la base. El trípode del ceferino consta de dos o tres bloques telescópicos diferenciados que se abren y cierran por medio de unas simples palometas que ejercen fricción sobre los tubos metálicos, o de fibra de carbono. Como es lógico, cuanto más alcemos el trípode, más ángulo de inclinación podemos tener para la fuente de iluminación o para las banderas o hollywoods que queramos colocar sobre la pieza superior. Ahora bien, debemos tener presente siempre el orden de alzado más lógico para facilitar el trabajo; Abriremos primero la palometa superior e iremos en orden descendente. De este modo, si necesitamos más altura, podemos alcanzarla sin necesidad de cambiar nosotros la posición del cuerpo. Las rótulas de Avenger siempre cuentan con agujeros de distintos tamaños y tienen un pasador de alineación, así como un disco de plástico para facilitar el cierre por fricción.

Espalda alineada con el trípode

El traslado de un ceferino ya montado se tiene que hacer siempre con la espada alineada con el trípode y la forma correcta de sujetarlo es con la mano abarcando ambas piezas por fuera. Así, al pasársela a otra persona del equipo, evitamos que nos aplaste las falanges.

Ajuste de las palometas de las rótulas

Por último, la regla más esencial del empleo de la espada de un ceferino es la de la mano derecha.
Los ajustes de las palometas de las rótulas siempre deben hacerse en ese sentido, el motivo es muy sencillo. Las palometas se ajustan en el sentido de las agujas del reloj y se aflojan a la inversa,
como ocurre con cualquier otro tornillo (como los que yo he perdido). Si colocamos el peso sobre su lado izquierdo, la espada terminará aflojándose y cediendo progresivamente, en cambio si el peso recae sobre la parte derecha, la gravedad actúa nuestro favor y el peso el único que haces a asegurar todavía más la palometa.

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