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8 preguntas a Joan González

Con motivo de la vigésima edición del DocsBarcelona que se inauguró el 18 de mayo y concluyó el 28 de mayo, entrevistamos a Joan González, su director, para que nos comparta su visión del festival y del género documental que lo conmueve y apasiona. Para celebrar las dos décadas de historia doblaron la duración del festival, incrementaron el número de proyecciones, ampliaron el palmarés y estrenaron la sección oficial What the Doc? –orientada a títulos arriesgados e innovadores– paralelamente a las secciones Panorama –con su selección de documentales recientes y relevantes del escenario internacional– y Latitud –reservada a producciones españolas, portuguesas y latinoamericanas.

1. ¿Cómo nació el DocsBarcelona y con qué finalidad fue creado?

Nació con la finalidad de hacer posible una cultura documental en Barcelona, Cataluña y España. Haciendo que los emprendedores de la industria audiovisual, es decir los productores, se empoderen para empezar a producir de forma sistemática documentales. Se creó como voluntad de transformación de un territorio donde no existía el documental –más allá de los de los animales y alguna que otra obra de vez en cuando– para que naciera la tradición de hacer documentales de forma regular y, luego, de que se fuera a buscar al público; o sea generar una ecología y cultura documental en Barcelona, Cataluña y España.

2. ¿Cómo describirías la fórmula que posibilitó y prosperó veinte destacables años de “miradas inquietas al mundo”?

La fórmula secreta es que somos muy tozudos. Yo creo que ésta es una fórmula. También creo que es importante notar que detrás de un festival está una empresa privada. Las cosas no se han hecho mal y se ha ido estableciendo cada vez mayor confianza. Los resultados alcanzados han ido apareciendo y se ha ido generando cada vez más público, hasta tal punto que ahora el festival constituye el mascarón de proa de un proyecto común, el DocsBarcelona, y se subdivide en tres eventos: uno en Barcelona, uno en Medellín y uno en Valparaíso. Convirtiéndo se así en la red más importante del mundo, que nosotros conozcamos, de distribución de documentales en sala. El DocsBarcelona estrena un documental en sala cinematográfica cada mes, en noventa salas.

3. ¿Cómo se organiza y gestiona el festival?

Se gestiona con tres equipos diferentes: el equipo colombiano, el chileno y el catalán, que poseen factores comunes; en este caso la Dirección. Y donde se siguen unos parámetros, respecto a la manera de hacer el documental, que son parejos. Barcelona lleva veinte años haciéndolo, Medellín cinco y Valparaíso cumplirá su segundo año. Por lo tanto, hemos ido poco a poco pero mirando que en los tres lugares se respete la misma idea: acercarnos a los espectadores y hacer posible una capitalidad en esas ciudades en el campo cultural y documental con respecto a su territorio. Para nosotros el documental es mucho más que una pantalla cinematográfica, es un espejo de la sociedad y queremos que los profesionales, la gente que tiene interés en sus territorios, sean capaces de narrar sus propias historias.

4. ¿Nos podrías comentar un poco más acerca de las secciones oficiales Latitud y Panorama?

Latitud tiene foco en la cinematografía iberoamericana: España, Portugal y América Latina. Aquí lo que miramos es que aparezcan las películas que nos han parecido más interesantes, como resultado de la selección que hacemos al recibir unas quinientas películas por año. Ahí mostramos diversas películas, incluso dando apoyo a pequeñas cinematografías. Este año hay una obra nicaragüense y una salvadoreña, por ejemplo, que adquirieron espacio en el DocsBarcelona. Ayudamos así a los cineastas a tener fortaleza de que sus obras lleguen a festivales internacionales. Luego, la sección Panorama es la sección internacional y mundial –también abarca películas españolas, portuguesas o latinoamericanas– que recoge un poco lo último, lo más novedoso e interesante que nos haya parecido en la aparición del cine documental de este último año.

5. ¿Por otro lado, este año integrasteis una nueva selección llamada What the Doc?, aparte del nombre ciertamente original y ocurrente, nos podrías explicar en qué consiste?

El DocsBarcelona tiene como filosofía la de acercar el documental a la gente con mirada inquieta. Por tanto, nos dirigimos a un amplio abanico de espectadores, de ciudadanos que tienen mirada inquieta y queremos atraerles hacia el documental para que conozcan el género y se conviertan en amantes del mismo. Hay todo un colectivo de espectadores al que les gusta las obras más arriesgadas; para ello hemos creado What the Doc. Por temática, por puesta en escena o por narrativa, son documentales ya con mucha más exigencia de cara al espectador. También hemos querido incorporarlo al DocsBarcelona porque nuestra filosofía es que cada documental encuentre a su público, así como cada espectador encuentre su documental. No queríamos abandonar al tipo de espectador más exigente, fundamentalmente en lo que a la narrativa aluda.

6. También presentasteis el espacio de exhibición DOC-U dedicado a los estudiantes en Comunicación Audiovisual y que ofrece a estos jóvenes profesionales una oportunidad de revelarse. ¿Qué soléis presentar allí?

En el DOC-U siempre hemos tenido alguna obra latinoamericana. Especialmente, siempre hemos invitado y brindado un espacio al ganador del festival Equinoxio de Colombia –el festival de cine universitario– y a su obra. Si bien nos hemos acostumbrado a presentar universidades catalanas sobre todo –aspecto que tenemos un poco acotado–, este año hemos invitado también a la ECAM –la escuela de cine de Madrid– que también tendrá obra en el DOC-U.

7. De cara a la próxima edición de 2018, ¿qué le aconsejarías al profesional del documental para que presente su obra en vuestro festival?

Que haga lo que crea que tiene que hacer. Es decir, no existen las recetas, no existe la fórmula mágica. Siempre hay un tema que resultará maravilloso: sea intimista, conflictivo, político, humorístico… Donde se están produciendo las diferencias es en la narrativa; en cómo abordo ese tema desde un punto de vista cinematográfico. No cómo me limito a hacer un acta notarial donde quede constancia de lo que hago, o del tema ése, sino cuál es mi creatividad a la hora de hacer una obra cinematográfica con relación a este tema. La puesta en escena tiene que ser una obsesión: “¿Cómo retrato y reflejo esto en una pantalla?”

8. Finalmente, ¿cómo defines y qué representa para ti el género documental? ¿Qué camino parecería seguir hoy día?

Por un lado, es importante la posibilidad que nos da la tecnología de hacer cada vez más con menos recursos. Aunque esto no sea del todo cierto, ya que lo más valioso del documental suelen ser las personas; si las personas trabajan con un móvil, o con una cámara súper grande, el trabajo es el mismo. Por tanto, hay más facilidad de hacer documentales. Por otro lado, tenemos que conseguir que nuestros cineastas se ganen la vida haciendo documentales, no que sea una actividad paralela a la principal. Por último, el gran problema hoy en día no es hacer documentales, es hacer que la gente los vea; es alcanzar al público con la obra. Ése es el gran tema actual aunque parezca que teóricamente todo está más cerca. Pero si la gente no sabe que tú has hecho un documental, ¿cómo lo va a ver? En ese momento el caballo de batalla es la manera de llegar al público –o más bien a los públicos, ya que no hay uno sólo, hay diferentes públicos– y que pueda ver las obras que hemos hecho. Este aspecto constituye para mí el gran tema de hoy: el acceso de los espectadores a las obras de los cineastas.

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